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a palabra despegue está muy lejos de la realidad que viven los empresarios. Prefieren la cautela. Si bien afirman que sus expectativas son más optimistas que hace algunos meses gracias a los mejores resultados que tendrán en el segundo semestre del año en comparación a los primeros seis meses, reconocen que todavía están muy lejos de los niveles de producción y crecimiento de hace un par de años. Eligen hablar de subir escalones más que de despegue. Ésta palabra, todavía, los asusta. “Hoy hemos recuperado parte de la caída que tuvimos, pero estamos muy lejos. Apenas ascendimos un escalón”, comenta a FORTUNA Luis Betnaza, directivo del grupo siderúrgico Techint. Coincide con él Carlos Alberto Vaccaro, gerente de asuntos externos de Acindar, quien agrega que “aunque producimos un poco más, tenemos mucha capacidad ociosa aún”. Esta realidad se repite en todos los sectores, pasando por la automotriz, los alimentos, el mundo bancario y las compañías de retail y consumo masivo.
Pero, ¿qué esperan los empresarios para el próximo año? Todos acuerdan en que lo peor de la crisis ya pasó, ¿cómo aprovecharán esta situación para recuperar el terreno perdido? Fortuna habló con los directivos de las principales empresas del país en el marco del 45º Coloquio IDEA, realizado en el Hotel Sheraton de Mar del Plata.
Las principales preocupaciones que comparte el abanico empresarial son básicamente cuatro: la necesidad de aumentar la demanda interna; mantener y potenciar las relaciones comerciales externas con foco en Brasil; mayor financiamiento; y bajar la inflación que se ha estabilizado en torno al 15%. Cada uno de esos factores, concluyen, hará que la actividad industrial y económica logre recuperarse y se pueda volver a los niveles récords de producción y crecimiento que se tuvo entre 2005 y 2007.
ESCALÓN POR ESCALÓN. “Tenemos que tratar de recuperar nuestras ventas, que han caído notablemente. Este año terminaremos con ganancias, pero porque no está contemplada la inflación”, asegura el directivo de una de las empresas metalúrgicas más importante del país.
El presidente de Fiat Argentina, Cristiano Rattazzi, también fue muy claro a la hora de explicar la situación que la automotriz italiana está viviendo. “Fue muy malo el fin del año pasado y los primeros seis meses de 2009. Tuvimos poca producción y pocas ventas. Pero desde hace seis meses tenemos récord de producción de autos en el país. Igual, hablar de despegue no es acertado, porque fue un proceso que viene desde hace tiempo. Mejoramos un poco, pero podríamos estar mucho mejor”.
Lejos de tener sus fábricas con plena actividad como las tiene Fiat, Acindar vive una realidad un tanto distinta. “Hemos mejorado -dice Vaccaro- desde fines del año pasado. Subimos un escaloncito pero seguimos muy lejos de las producciones de 2006. A fines de 2007 habíamos finalizado un proyecto de inversión de u$s 320 millones para aumentar nuestra capacidad productiva a 1.700 millones de toneladas. Este año, con suerte, lograremos un millón, cuando antes llegábamos a los 1.300 millones de toneladas”. Así, el despegue para Acindar será “muy, muy lento. Vemos una recuperación, pero muy moderada. No pensamos en grandes números para 2010, admite.
Quien vive una situación similar a la de Acindar es Techint, la empresa liderada por Paolo Rocca que fue una de las más afectadas por la crisis porque los volúmenes de venta mundial de acero cayeron enormemente en pocos meses. “Para entender cómo nos tocó la crisis basta con ver que el despacho de mercado interno de chapa, que es uno de los productos testigos que muestra nuestro rendimiento, pasó de 230 mil toneladas en septiembre del año pasado a niveles de 80 mil nada más”, explica Luis Betnaza, uno de los directivos más cercanos a Rocca. “Nuesto principal desafío – agrega el director de relaciones institucionales de Techint– para el año que viene es recuperar el terreno perdido. Queremos volver a los niveles que tuvimos. No es que el año próximo vamos a crecer. Ese es un error muy común. Trataremos de volver a lo que producimos hace años. Es evidente que será mejor que en 2009, pero es un mal parámetro”.
El presidente de IMPSA, Enrique Pescarmona, fue muy esquivo a los micrófonos, aunque tuvo tiempo para decir algunas palabras: “Los países pueden cambiar. Nosotros llegamos a Malasia hace 22 años y era un desastre. Ahora es algo increíble. Tenemos esperanzas de que algo así pueda ocurrir en el país y que varios proyectos energéticos que tenemos en carpeta se pongan en marcha. Eso ayudaría a empujar a toda la industria local”.
DEMANDA EXTERNA. Otro de los puntos donde los empresarios argentinos tienen puesta la mirada es la recuperación de la demanda exterior, que para muchas compañías representa su posibilidad de supervivencia. “Hoy en día, el 90% de nuestra producción en el país está destinada al mercado de Brasil. Tenemos que saber responder a lo que ellos piden”, afirma Rattazzi. Mucho más drástico en su pronóstico es Gustavo Grobocopatel, titular del Grupo Los Grobo, que en los últimos años ha centrado su estrategia de negocios en la expansión de los mercados vecinos. “Este año no vamos a crecer en la Argentina. Si sobrevivimos fue gracias a que crecimos un 30% y un 20% en Brasil y en Uruguay respectivamente. Y el año que viene pensamos que seguirá igual. Tenemos pronosticado un incremento del 80% de nuestra facturación en Brasil, y hacerlo un 20% en Uruguay”, asegura Grobocopatel. “En este sentido – explica – lo que vemos desde Los Grobo es que para aprovechar el aumento de la demanda exterior de alimentos, tenemos que crecer en esos dos países. Lo que no podemos hacer en la Argentina, lo tendremos que hacer en esos dos países”. El empresario se queja de que, con las intervenciones y las retenciones actuales, “nadie va a sembrar en el país”.
La situación con Brasil y el reciente problema por la no entrada de camiones argentinos con productos perecederos al país vecino, encendió la alerta en los empresarios argentinos. “Cualquier problema chiquito con Brasil se convierte en un problemón y en un potencial gran conflicto comercial”, afirma Ignacio de Mendiguren, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina.
El empresario textil explica que “con Brasil estamos teniendo un tipo de cambio favorable y el crecimiento y las inversiones que ellos están haciendo son muy beneficiosas para nosotros. Creo que Brasil está tan bien que el año que viene va a venir a terminar de comprar todo lo que le quedó por comprar estos años”.
FINANCIAMIENTO. Uno de los mayores pedidos de los empresarios locales es la necesidad de contar con financiamiento. Todos concuerdan en que el acercamiento al Fondo Monetario Internacional, la posibilidad de abrir el ley cerrojo para el nuevo canje y el pago del Boden 2012 hace unos meses, fueron todos indicios que ayudaron a que se frenara la fuga de capitales. Pero ahora, demandan que ese dinero se invierta en el país. “Si la inversión está en los 23 puntos del PBI y el ahorro está en casi un 27%, la diferencia, que son casi u$s 13 mil millones, no está siendo utilizada. Esto demuestra que plata hay, pero hay tanta incertidumbre que nadie quiere invertir. Lo que hay que hacer es baja las confrontaciones políticas y eso hará que los argentinos sean los primeros en invertir en el país”, estima de Mendiguren.