Su visita fue tan fugaz como agitada. Apenas 17 horas. En ese breve lapso en Buenos Aires, Paul Krugman fue muy requerido. Y el listado de personalidades que quería escucharlo era demasiado largo para tan poco tiempo de permanencia por estas tierras. Por eso, apenas bajó del avión la madrugada del 27, Krugman respiró hondo presagiando la vertiginosa jornada que lo esperaba.
Además de su disertación en el World Economic Forum –organizado por HSM, en la que habló para un auditorio de casi 1.000 personas- el economista de ideas neokeynesianas fue escuchado por políticos, empresarios, especialistas del mundo financiero y personalidades del mundo agroindustrial. Desde Mauricio Macri hasta Eduardo Buzzi, pasando por Luis Pagani, presidente de AEA, siguieron atentamente sus visiones sobre la economía global y las consecuencias de la crisis. Y también su punto de vista sobre la reapertura del canje de deuda.
LARGA JORNADA. A las 5 de la mañana llegó a Ezeiza. Apenas tuvo tiempo de desayunar cuando ya estaba sentado frente al jefe de Gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri. El nexo que vinculó al líder del PRO con Krugman resultó ser el presidente del Banco Ciudad, Federico Sturzenegger, quien fue alumno e integrante de su cátedra en el MIT. Así fue que Macri, a pesar de las gestiones K fallidas por una cuestión de horarios, tuvo un encuentro más cercano que los mismísimos Néstor y Cristina Kircher con el catedrático y columnista del The New York Times. Luego de esa reunión (eran las 9:30) más de 100 personas, entre funcionarios porteños, economistas e invitados especiales, le esucharon afirmar que hay grandes probabilidades de que la economía norteamericana vuelva a caer en recesión.
Apresurado por cumplir al pie de la letra el schedule programado, Krugman llegó a las 11:00 al salón Quebracho del Hotel Hilton para hablar ante un auditorio de 80 personas. La reunión, organizada por la consultora PricewaterhouseCoopers, tenía como asistentes a encumbrados CEO´s, directivos y gerentes del mundo bancario y financiero local. Allí habló 45 minutos y realizó un pronóstico que atrajo la atención de los presentes: “El sistema financiero será mucho más pequeño en el mediano plazo, los gobiernos aplicarán mayor y mejor regulación y eso hará que los bancos cumplan su función principal y más importante que es la de tomar depósitos para poder otorgar crédito, y el sistema financiero del futuro será fuertemente regulado, altamente garantizado y hasta relativamente aburrido”, dijo el economista norteamericano.
FAST FOOD. Sin espacio para una pausa y algo exhausto, Krugman se encaminó al Hotel Alvear donde fue recibido por Luis Pagani, presidente de AEA (Asociación Empresaria Argentina). El almuerzo ya estaba servido (un sabroso lomo a la pimienta). Luego de la introducción del titular de Arcor, en la que se hacía referencia a un ambiente de crispación social “que desalienta las inversiones”, Krugman dio su disertación. Los escucharon empresarios, industriales y referentes agropecuarios que hacía tiempo que no se reunían en torno a una misma mesa.
En esa reunión estuvieron: los presidentes de la UIA, Héctor Méndez; de la Cámara de la Construcción (CAC), Carlos Wagner; de ABA, Mario Vicens; de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Hugo Biolcati; de Federación Agraria, Eduardo Buzzi, y de Coninagro, Carlos Garetto. Por la Cámara de Comercio, estuvo Alberto Grimoldi y por ADEBA, Norberto Peruzzotti.
“Dejó unos mensajes muy importantes. Si el país logra liberar los precios internos y liberar las exportaciones va a tener una recuperación mucho más rápida”, dijo el líder de una las entidades agrarias. Por ese entonces eran las 14:30 y en media hora el economista tenía que enfrentar un auditorio de casi 1.000 personas que pagaron al menos $ 1.700 para participar de la conferencia que duró en total una hora y media.
Allí realizó una comparación entre el crack del 30 y esta crisis financiera global con sus fallas de los reguladores, sus intervenciones estatales y sus planes de estímulo. Dijo que se notaban señales de recuperación pero que las secuelas permanecerán por varios años. “Vamos a tener un proceso prolongado de recuperación del desempleo que seguirá creciendo hasta 2012”, auguró. También le dedicó un espacio al canje de deuda propuesto por la argentina (ver dixit) durante la conferencia de prensa que dio inmediatamente después. Luego tuvo otra reunión, organizada esta vez por el Citi. Al finalizar sólo quedó encaminarse por la autopista Richieri hasta Ezeiza. Eran las 22: en el anochecer de un día agitado, Krugman subía al avión, rumbo a Chile, para seguir su gira. No de rocker sino de Nobel.