Revista Fortuna

Negocios y Economía

Año III Nº 2 | Edición 305 del 3 de Abril de 2009

negocios | Fénix Entertainment Group

Un negocio cantante y sonante

Marcelo Fígoli, dueño la productora, revela por qué la organización de recitales con artistas internacionales sigue siendo rentable en el país, a pesar de la crisis. Previsiones con un dólar a $ 4,20 y marketing con empresas sponsors.

 

El primero fue el de Sandra Mihanovich, en el año 83. El último, el de Peter Gabriel, hace un par de semanas. En ese lapso, que abarca de sus intuitivos inicios a su presente consolidado, Marcelo Fígoli no sólo presenció cientos de recitales sino que, a fuerza de repetición y gusto, adoptó el oficio de organizarlos y hacer de ello su negocio y profesión.
Así es que hoy, desde su puesto de director general de Fénix Entertainment Group, timonea una compañía de facturación millonaria –y alcance regional– ubicada entre las más importantes que operan en un negocio que se consolida en la Argentina a pesar de la crisis.
Los números y las perspectivas dan algunos indicios. Fénix facturó en 2008 alrededor de $ 120 millones y, según Fígoli, no se prevé que las zozobras económicas locales e internacionales –que están empezando a sentir– hagan descender la cifra estimada para este año. “Sentimos una disminución en la venta de entradas entre un 15 % y 20 %. Pero a su vez la crisis mundial genera oportunidades de giras de artistas que normalmente no ponen el foco en América latina. En Europa y Estados Unidos la posibilidades de trabajo mermaron y se abren mercados, como nuestra región. En abril se definen quienes vendrán en el segundo semestre, a partir de octubre”, adelanta Fígoli, quien empezó el negocio de la organización de recitales en plena vuelta a la democracia, en 1983.
“Con apenas 17 años empecé a militar en el alfonsinismo. Hacíamos muchos ciclos de música en la 1ª sección electoral de Capital, en Floresta, para juntar fondos para colegios. El primer recital que organicé fue en el Gran Rivadavia, de Flores”, rememora Fígoli.
El próximo paso fue un festival más grande en el Estadio Obras llamado “Rock de primera”, con David Lebón, Andrés Calamaro y Los Enanitos Verdes. Luego del trabajo con fines solidarios empezó la profesionalización al tomar la explotación privada el cine Fénix, de Flores, en el que se inspiró para bautizar a su empresa. “Durante la época de la hiperinflación quedé mal económicamente y con una deuda importante. Pero arranqué de nuevo. Renací como el Ave Fénix”.

SHOWS PRODUCTIVOS. El negocio de la organización de recitales tuvo su mejor momento en la época de la Convertibilidad. En los `90 se produjo una avalancha de estrellas foráneas que atrajo la atención un público masivo. El máximo exponente de este negocio fue Daniel Grinbank, creador de la Radio Rock & Pop y productor musical. Por esa época, Fígoli seguía siendo el manager de algunos grupos de rock nacionales, pero, confiesa, vio una nueva oportunidad.
“Daniel traía fundamentalmente rockeros y advertí que había un nicho. Entonces empecé a traer música latina”, explica el ejecutivo. En aquellos años empezaba el programa `Ritmo de la noche´, de Marcelo Tinelli, que demandaba artistas en castellano. Así fue que contraté a Emmanuel, Ricky Martin, Chayanne, Shakira, Ricardo Arjona. También traje a Roberto Carlos, Julio Iglesias, Raphael. Y unos de los shows más recordados fue el de Mercedes Sosa y Luciano Pavarotti, en 1999”. El gran salto, dice, lo dio en el `96. “Fue cuando empezamos a crecer sin parar. Y en el 99 integré a mi nuevo socio, Diego Finkelstein”, recuerda el ejecutivo.



COSTOS. Fígoli describe las múltiples funciones de una productora que se encarga de contratar a una figura internacional. “El artista trae su show montado, el sonido, la escenografía, sus operadores. Pero desde el día de la contratación todo lo demás está a cargo de la productora: estadio, campaña publicitaria, venta de entradas, búsqueda de sponsors, etc.”. Por ejemplo, la organización y concreción de un show como el de Peter Gabriel “cuesta u$s 2,2 millones”, revela.
En función de las previsiones que demanda estos eventos tienen que tener una visión a mediano y largo plazo al momento de hacer su planificación. “Nosotros vislumbramos un país que con el adelantamiento electoral nos va a dejar más despejado el segundo semestre de este año y el primero de 2010. Estamos haciendo previsiones para el segundo semestre con un dólar por arriba de $ 4,20”, cuenta el productor. Algunos de los artistas con los que están negociando para traer son: Coldplay (que tocará en un estadio) AC/DC, Paul Mc Cartney, Britney Spears, Depeche Mode, Bruce Springsteen y Tina Turner.
Este año vendrán más figuras internacionales, sin embargo la crisis no hizo que los cachets bajaran. Una disparada del dólar provoca un rápido aumento de costos. “Y no hay opción de ajustar las entradas al valor dólar, con lo cual impacta en la rentabilidad”, afirma Marcelo Dionisio, gerente general de Fénix. Y agrega: “Controlamos mucho los costos locales, que subieron, a través de alianzas con los proveedores. Y trabajamos mucho con los sponsors”. De todas formas el precio de las entradas ha sufrido alzas.
Dionisio sostiene que las empresas de tecnología, telefonía celular, petroleras, automotricies y retailers “utilizan los recitales para posicionarse y fidelizar clientes. Las empresas no se están yendo del entretenimiento. La música no se ve como algo frívolo en la cabeza del consumidor”.
Desde Fénix creen que en la actualidad un espectáculo internacional no se puede solventar sólo con la venta de entradas. En tal sentido, la negociación con las empresas patrocinantes y el fino ajuste de los costos son variables vitales para que el negocio cierre. “Tratamos que el espectáculo sea viable más allá del sponsoreo, que sería nuestra rentabilidad. En algunos casos se da y en otros no”, describe Fígoli. Y agrega: “La regionalización de nuestra actividad nos permite ser más optimistas”.
Fénix tiene la exclusividad de explotación del estadio de Vélez Sarsfield y Boca. También usa el predio de GEBA, donde el 17 de abril tocará Calle 13, y el 18, Gloria Estefan, con entradas que van desde $ 120 a $ 400. Su competencia, T4F (Time 4 Fun) tiene exclusividad sobre el Monumental, que tiene un costo de alquiler de u$s 200.000 por fecha. El Luna Park, el domo cerrado más grande de Buenos Aires (con capacidad para 6.000 espectadores), oscila entre $ 60.000 a $ 70.000 por fecha. Aunque en general se trabaja a porcentaje por taquilla y un mínimo asegurado.
Argentina tiene una gran tradición de shows en vivo y eso hace que el negocio, a pesar de las contrariedades económicas, se consolide. “En medio de las crisis ir a un recital es una evasión de la realidad. La música es una actividad insustituible”, concluye el productor.

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