La crisis es una oportunidad en serio. Aún tenemos mucho espacio para crecer en la Argentina. Lo digo desde lo racional y no desde el optimismo; de pensar que tenemos buenos recursos humanos, que estamos certificando nuestro trabajo, y que lo que está sucediendo es incipiente”. Así describe Guillermo Cascio, presidente de IBM Argentina, la situación de la filial local como exportadora de servicios informáticos y, por ende, del sector en general, que este año prevé vender software en el exterior por $ 1.350 millones.
La empresa viene de abrir tres nuevos centros tecnológicos en el país, que están demandando una inversión de u$s 60 millones. Dos de ellos se ubican en Olivos, mientras el tercero es una ampliación del Campus Tecnológico que la compañía posee en Martínez. Desde que inauguró este centro, en 2001, la firma ya invirtió u$s 235 millones en ocho centros de servicios informáticos en los que trabajan más de 7.800 profesionales, de los cuales 4.000 están dedicados sólo a la exportación. Este desempeño fue el que erigió a la subsidiaria argentina de la Big Blue en uno de los cuatro países donde se instalaron Centros Globales de Servicios. Los otros se ubican en Brasil, India y China.
Por estos motivos, Cascio se entusiasmó. “Todavía hay oportunidad de crecimiento importante para que el sector se proyecte a nivel internacional. Tenemos infraestructura, recursos humanos y oportunidad. Para nosotros es fundamental que el sector privado trabaje con el sector público para alcanzar estos objetivos”, añadió. El desembolso anunciado en esta oportunidad proviene del dinero que genera la misma subsidiaria. Pese a que la empresa se resiste a dar las cifras de la facturación local, sí admitió que las exportaciones de servicios informáticos alcanzaron los u$s 127 millones el año pasado. Esto equivale al 40% del total de las ventas externas de software que la Argentina realizó en ese período y que totalizaron $ 1.200 millones, según datos de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI). La inversión informada en esta oportunidad fue casi el 40% de lo que la firma colocó en el exterior.
Y tal vez sea esto lo que impulsa a Cascio a referirse sobre las oportunidades que posee la subsdiaria que dirige y el mercado informático en general. Sostuvo que la tarea de IBM Argentina apunta a dar servicios de valor agregado y no commodities porque es la mejor manera de defender el negocio y estar más protegido de las variables coyunturales. “Cuando, por ejemplo, se hacen tareas de administración de bases de datos dentro de ese rubro se aborda la seguridad, los espacios en disco, el recupero de información y back up, entre otras cosas. Que se agregue valor implica que una actividad sea más difícil de remplazar”, explicó.
RECURSOS. Pero dar servicios de valor implica, a su vez, obtener los recursos humanos apropiados para responder al negocio. Fue lo que motivó a la compañía a participar del programa Control F, puesto en marcha entre el Ministerio de Trabajo y la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI) hace sólo un mes y que apunta a capacitar a 12.000 jóvenes para que se inserten en esta industria. El plan apunta a entrenar a jóvenes de bajos recursos que terminaron el secundario o están en la universidad para que comiencen a trabajar en el sector. “Participamos de estas iniciativas porque le da más fortaleza a la industria. Es necesario que confluyan los esfuerzos del Gobierno a través de las universidades, y de las empresas, para capacitar gente. No se pueden buscar recursos sin generarlos”, indicó el ejecutivo.
En este punto es inevitable pensar en los costos laborales, especialmente cuando se trata de una industria donde en los últimos años, para poder reclutar personal, había que ofrecer no sólo un buen sueldo sino también la posibilidad de desarrollar una carrera o tener flexibilidad horaria y suficiente tiempo de ocio.
“El tema de los costos exigen un monitoreo constante porque hay vaivenes. Si se hacen trabajos muy cercanos a las commodities ante un cambio en los costos la pérdida puede ser importante, el golpe es más fácil. Pero cuando se dan servicios de valor agregado es más difícil provocar una pérdida porque el salario no es el único tema que entra en juego. Claro que tiene límities. El secreto pasa por ser lo suficientemente inteligente como para proteger las oportunidades que tenemos en el mundo; mantener la calidad para que el costo laboral no sea la variable para desinvertir”, insistió Cascio.