Revista Fortuna

Negocios y Economía

Año III Nº 2 | Edición 284 del 7 de Noviembre de 2008

nota de tapa | Estrategia anticrisis

Primero cuidar y después ganar

La empresas recompran acciones para sumar valor con miras al largo plazo. Los u$s 345 millones que disponen Edenor, Macro, Patagonia, Molinos y Cresud.

Por Andrea Catalano

Se basan en algo así como un juego de entradas múltiples. Manejan por lo menos tres variables generales –que son paralelas entre sí pero a la vez se entrecruzan– y que determinan el objetivo final. Las empresas que están recomprando parte de sus acciones que cotizan en Bolsa tienen muy en cuenta el factor oportunidad: la mirada está puesta tanto en la coyuntura como en el largo plazo. Por otro lado, también ven como fundamental la cuestión del valor: la idea es evitar su caída, protegerse ante la debilidad que implica esa baja y, a la larga, incrementarlo. Finalmente, está el parámetro fortaleza: está acción permite dar al mercado una señal contundente de solidez.
“Me parece muy bien que las empresas tomen estas medidas. Es un muy buen gesto que demuestra la voluntad de pago de la firma al resto del mercado”, señala Claudio Zuchovicki, analista financiero de Silver Cloud. Para el especialista “se está comprando por debajo del valor contable y esto implica obtener una ganancia en ese nivel y es un buen mensaje para el inversor”.

OPORTUNIDAD. Tanto la crisis global como las turbulencias domésticas pusieron a algunas empresas frente a un escenario en el que tuvieron que tomar una posición defensiva para evitar que su valor se hiciera añicos ante la baja de las acciones en la Bolsa. Es así que algunas compañías (por ejemplo, los bancos Macro y Patagonia, Molinos, Cresud y Edenor) hayan salido a recomprar papeles por u$s 345 millones. El 75% de ese total corresponden a las ofertas lanzadas por Molinos y Banco Macro. Y las cosas están dadas como para que más compañías encaren iniciativas similares.
El comportamiento del mercado local hizo que los valores del grueso de las empresas se ubicara por debajo de sus valores normales y reales. El Mercado de Valores de Buenos Aires perdió más de 20% durante el año y ciertos papeles están muy por debajo de sus fundamentals. Esto puso el alerta a las firmas ya que a la pérdida en los papeles (que no necesariamente se corresponde con el valor real) se agrega el riesgo de una compra hostil por terceros.
Uno de los primeros en avizorar este panorama fue Jorge Brito, a principios de año, cuando decidió salir a recomprar títulos por u$s 63 millones. Pero a finales de octubre, el banco Macro introdujo modificaciones y ese monto se extendió hasta unos u$s 120 millones (a un precio que oscilará entre $ 1 y $ 6 por acción).
Cresud, la empresa agropecuaria del Grupo Irsa y controlante de la mayor desarrolladora inmobiliaria del país, está dispuesta a desembolsar hasta u$s 10 millones para recomprar títulos debido a que “es tan grande el desfasaje entre el valor bursátil de la compañía y el real que es mejor recomprar”, según explican desde la empresa. Hasta ahora, se han hecho de algo más del 2% del capital en poder del mercado, y la estrategia es avanzar de a poco porque no quieren alterar aún más el comportamiento del ya inestable panel argentino.
En el grupo son cuidadosos con el manejo de estos instrumentos y actúan según cómo vayan evolucionando las cosas. Antes de tomar la decisión de recompra, en mayo pasado, y cuando el conflicto entre el Gobierno y el campo llegaba a una impasse, la compañía había tomado la decisión de emitir ADR (los certificados negociables en el NYSE, Nasdaq y AMEX) a $ 15. “Hoy ese papel cuesta $ 5, de modo que es necesario tomar una medida protectiva, aún cuando las perspectivas indican que volverán a subir”, subrayan las fuentes de IRSA.

VALOR. Pero estas decisiones no sólo tienen una intención defensiva a partir de la coyuntura. También está pensada en el largo plazo ya que “una compañía que tiene para pagar –señala Zuchovicki–, lo hace, y la recompra le permite tener una quita indirecta de 30%”. Es decir, estos rescates tienen un efecto directo en los números de las compañías a futuro: la preservación del patrimonio va a notarse en una volatilidad menor a los vaivenes del mercado, que ya comienza a darse en el momento de la recompra, cuando se evita una baja más pronunciada.
Seguramente otras empresas continúen con este mismo comportamiento. La incertidumbre local no está permitiendo que esos papeles suban ya sea por los compromisos a futuro de la deuda, o por la reestatización de las AFJP o por el hecho de que Morgan Stanley haya colocado a la Argentina como mercado de frontera. Es difícil que esas acciones puedan subir en un contexto así y recomprar acciones o distribuir dividendos son dos de las estrategias a las que acuden las empresas para crear valor.
Jorge Stuart Milne también decidió salir con los tapones de punta a defender el valor del Banco Patagonia. La empresa dispone de casi
u$s 30 millones para hacerse de títulos cuyos propietarios no quieren conservarlos en sus manos. En la entidad señalan que la decisión responde a que “el Directorio del banco ha considerado la fortaleza patrimonial de la entidad y la baja relación del precio de la acción con el valor patrimonial de la compañía y sus resultado, y decidió comenzar un procedimiento de recompra de acciones propias que se encuentra alineado con el compromiso con sus accionistas. Esto tiene por objetivo contribuir a la reducción de las fluctuaciones de la cotización, minimizando los posibles desequilibrios temporales que pueda haber entre oferta y demanda en el mercado”. Es la primera vez que la entidad recurre a una medida de este tipo. Hasta ahora, se han recomprado acciones equivalentes al 0,68% del capital y la oferta continuará abierta hasta el próximo 27 de febrero.


FORTALEZA. Otra de las razones para la decisión de rescatar las acciones propias es dar una señal al mercado. En general, entre las empresas que han tomado la decisión de recompra hay una coincidencia: “Si una compañía tiene liquidez, entre la opción de poner la plata en un banco o reinvertir en el propio negocio sabiendo cómo es la realidad, es preferible elegir esta última alternativa”, dicen. Es decir, anta la falta de crédito y los riesgos que implica hoy tomar un préstamo, sólo las empresas muy consolidadas que disponen de fondos propios pueden llevar adelante este tipo de medidas. La recompra.
En Molinos, si bien marcan la necesidad de sostener el valor de la firma como eje principal, también indican que es fundamental mostrar la fortaleza que realmente tiene la firma. La empresa que pertenece al grupo Pérez Companc anunció que destinaría u$s 140 millones para recomprar hasta 51,8 millones de títulos. “Los precios de las acciones en las Bolsas se han visto fuertemente afectados por las circunstancias negativas del contexto macroeconómico internacional, donde los mercados mundiales han sufrido un notorio deterioro. En este marco, las acciones de Molinos Río de la Plata han experimentado también una caída y pronunciadas fluctuaciones en los últimos meses, las que no se condicen con la fortaleza patrimonial de la compañía, reflejada principalmente en la calidad de los activos, los negocios que desarrolla, las ganancias líquidas y realizadas que resultan de los estados contables de la sociedad al 31 de diciembre de 2007, y la relación precio-resultados que surge entre el precio de las acciones de la sociedad y los resultados que arrojan actualmente las actividades que lleva adelante”, explica un vocero del grupo. La acción se recompra a $ 9 y, para Molinos, esta medida “se pensó conveniente para mostrar una señal al mercado, ofrecerle la posibilidad de vender las acciones a un precio diferencial”.
Por su parte, en el Macro indican que los valores tan distorsionados del papel no envían señales claras a los inversores. “Por eso, la recompra permite cambiar esa visión”, explica una fuente de la entidad.
En Edenor la postura es similar. La energética informó que destinaría hasta cerca de u$s 15 millones para recomprar hasta 65 millones de títulos equivalentes al 7,17% de su capital. Fuentes de la empresa señalan que “el objetivo es dar una señal al mercado de que seguimos apostando por la compañía y el sector. Se le puso un precio a esos papeles que, pensamos, pueden volver a subir cuando las condiciones se estabilicen”.
Pero ya Marcelo Mindlin, desde Pampa Energía (controlante de Edenor) había hecho una movida similar en septiembre, cuando ofreció recomprar por hasta un máximo de u$s 30 millones. El espíritu que movió a esta iniciativa fue el mismo: aminorar el fuerte impacto que estaban registrando los papeles en el mercado local por el contexto negativo internacional que recrudeció en los últimos dos meses y mostrar las mercado que la firma tiene bases sólidas.

QUE SÍ, QUE NO. Pese a que el grueso de las propuestas de recompra aún tienen vigencia en estos días, algunas compañías están alcanzando el objetivo y, otras, no parecen tener la respuesta esperada por el momento. Hasta el cierre de esta edición, Edenor no había logrado recomprar ninguna acción, cosa que, por ejemplo, no había sucedido en el caso de Molinos, que vendía haciéndose de sus papeles de manera sostenida.
“La oferta de Edenor se planteó, en principio, sobre el 10% del capital y luego se fue achicando hasta el 7%. El precio también, y la acción terminó ofreciéndose a $ 0,65. Pero mientras se ajustaron estas variables en paralelo se anunció que aumentarían las tarifas de energía eléctrica para los grandes consumidores por la quita de los subsidios que estaba realizando el Estado, y tal vez esa situación haya desalentado el interés de los tenedores por vender. Pero por cómo se manejó la empresa, creo que la intención fue poner un piso más que comprar acciones”, explica Juan José Vázquez, analista senior de Bull Markets Brokers.
Sobre Molinos Río de la Plata, que el martes 4 había adquirido 800.000 acciones de los 51 millones disponibles, el especialista indica que “la intención es captar el mayor floating posible teniendo en cuenta los precios del mercado porque el valor bursátil está realmente bajo”.
Todo indica, entonces, que muchos de los inversores minoritarios que cuentan con papeles de estas compañías en su haber están muy atentos no sólo a las propuestas de las mismas empresas sino también a los escenarios que se avizoran para el corto y mediano plazo. Sin embargo, las empresas se basan en la actual coyuntura para proyectarse en el largo plazo, para preservar su valor y para mostrar su fortaleza. Todas variables que les sirven para confirmar lo que ya es un lugar común: que crisis es oportunidad.