Revista Fortuna

Negocios y Economía

Año III Nº 2 | Edición 280 del 10 de octubre de 2008

management | Financiación

Créditos a medida y garantizados

El sistema de las SGR y los Fondos de Garantías, con diez años en el mercado de capitales, es la opción más buscada ante la crisis financiera. Un informe de la Fundación Capital analiza su impacto sectorial y las perspectivas.

Por Patricio Ballesteros Ledesma

El crédito, el gran tema para las pequeñas y medianas empresas argentinas, es escaso en el mercado local y a nivel bancario o informal se accede a tasas altísimas. Hay alternativas a la tradicional opción de la autofinanciación, como la negociación de cheques de pago diferido o los créditos de Sociedades de Garantía Recíproca, que aunque cuentan con 24 operadoras y más de $ 1.500 millones anuales para prestar, aún no tienen la difusión y penetración que potencialmente podrían alcanzar. Por eso, para echar luz sobre las herramientas disponibles, la Cámara Argentina de Sociedades y Fondos de Garantías presentó en la Bolsa porteña un informe de la Fundación Capital que demuestra el impacto y perspectivas de este sistema en el sector de crédito PyME. “La cámara quiere ser un facilitador para las empresas, para sugerirle en función de su zona geográfica o el sector productivo, cuál SGR es la más apta para ayudarlo a conseguir financiación en el mercado de capitales”, comenta a FORTUNA Andrea Grobocopatel, presidenta de la Casfog. En relación a quienes se benefician con el sistema, la también directora ejecutiva del Grupo Los Grobo, explica que “las SGR lograron acercar a las empresas del interior del país, sobre todo rurales, a las bolsas de comercio urbanas, como las de Buenos Aires, Córdoba y Rosario”.

EVALUACIÓN. De acuerdo a la actualización poscrisis, hoy se considera PyME a una firma que factura hasta $ 30 o $ 60 millones, según sea comercial, de servicios o industrial. En cualquier caso, es fundamental que la empresa esté completamente en regla: legalmente constituida y con todas las obligaciones fiscales al día, balances completos, todos los números negro sobre blanco. Quizás la mayor diferencia entre una SGR y un banco, es que la primera evalúa más específicamente la actividad del tomador del crédito. “Las SGR tienen más referencias sobre el empresario que pide financiación, porque lo califican en relación a su actividad e incluso varias están especializadas por sector productivo”, explica Hernán Marín, gerente ejecutivo de la Casfog. Por otra parte, las SGR están destinadas exclusivamente a las PyME y brindan asesoramiento sobre cómo armar una carpeta o cómo se presenta un balance. Sobre este punto, el contador Roberto Feletti, vicepresidente del Banco Nación Argentina, aporta su visión: “Nosotros miramos más el cash flow y el potencial del plan de inversión de la PyME que busca fondos que su patrimonio”.
Si una PyME necesita dinero de corto plazo, quizás lo mejor es operar con cheques de pago diferido, que se negocian en el día y a tasas muy competitivas: 16% anual, menos de la mitad de lo que cobran los bancos. El fondeo informal, que vulgarmente se conocen como ‘cuevas’, hoy está cobrando el 4% mensual. Para algunos es la única alternativa, pero al mismo tiempo es la peor opción por su elevadísimo costo financiero. En el pasado, las falta de transparencia en la gestión o las “zonas grises” de muchas PyME eran lo que las dejaba fuera del crédito bancario. Hoy, los propios dueños saben que es más económico tener todo en orden dentro de la compañía, que quedarse afuera del mercado crediticio por no tener todo en regla dentro de su empresa. “El sistema de SGR también ayudó mucho al Estado, porque hay muchas empresas que no tenían regularizada su situación y ahora dicen: ‘me sale más barato ir a la Bolsa a negociar mis cheques que descontarlo en el sistema informal”, apunta Marín.

IMPULSO. Los datos evaluados en el trabajo presentado en la Bolsa de Comercio porteña permiten observar un crecimiento continuo entre los años 2003 y 2007, lapso en el que se pasó de sólo dos operadoras a las 24 actuales, no obstante el impasse que significó el año pasado, cuando se replantearon muchos de las condiciones que afectan a la industria. Precisamente en 2007, el total de garantías de SGR se ubicó en 10% del financiamiento a PyMEs, mientras que la cartera de créditos otorgada por los bancos, y que fue garantizada por las SGR alcanzaba el 4,7%. Según el referido informe privado, este nivel de penetración no es menor si se considera que en el año 2003 no alcanzaba el 0,8%. Otro dato relevante es la evolución de las PyME con garantías por sector económico: la principal característica es la alta participación del sector agropecuario en el total de la cartera de las SGR. Luego aparece el sector de servicios, que incorpora al sector público, en tercer lugar el comercio y un poco más atrás la construcción. Al observar la distribución de las PyME garantizadas, se observa que el sector primario se estabiliza en alrededor de 2.500 firmas y quienes ganan más participación son servicios y comercio. Las industriales, por su parte, crecen hasta 840 empresas, con un crecimiento menor en 2007.