En la mitología griega, los Campos Elíseos eran una sección subterránea sagrada de los Infiernos, con hermosos paisajes, donde las sombras de los hombres virtuosos y los guerreros heroicos llevaban una existencia feliz. Incluso desde allí, podían regresar al mundo de los vivos. Algo similar parece ocurrir en versión parisina, aunque en términos mucho más terrenales. Allí, Les Champs Elysées son parte del eje histórico de la ciudad, en el VIII distrito.
Se trata de una avenida –una de las más las más importantes de París y bonitas del mundo–, en la que se compite en lujo y glamour por conquistar a los potenciales clientes que, de a miles, cruzan por día sus amplias veredas. Y este sitial privilegiado ha colocado en un brete a sus moradores con vidrieras a la calle.
El mismo alcalde del VIII distrito, François Lebel, recoció el problema y señaló que no consigue frenar el alza desmedida en los precios de los locales que allí se alquilan.
LA BIBLIA Y EL CALEFÓN. La reconocida arteria que enlaza el Arco del Triunfo con la Plaza de la Concordia, ya en los ’80 –con el reemplazo de restaurantes, cines y comercios independientes, por locales de Adidas, Disney o Gap– había dado inequívocas señales de estar perdiendo su encanto, para convertirse en un simple centro comercial sin identidad.
Sin embargo, la gran advertencia llegó recién en 2006, de boca del propio alcalde de París, Bertrand Delanoe, que pidió "aguzar la imaginación" para evitar una temible tendencia: la veloz multiplicación de tiendas de ropa y comida rápida, incansables captadoras de turistas.
El fenómeno que se está dando en la avenida tiene su base en el aumento vertiginoso del precio de la tierra. En la requerida acera norte, por caso, el valor supera los u$s 10.000 por metro cuadrado.
Como correlato de semejantes números, Les Champs-Elysées comenzó a ser un lugar casi exclusivo para la competencia entre grandes cadenas: Nike contra Adidas (con 1.750 metros cuadrados), Zara versus GAP. Y, paralelamente, un colage entre vidrieras Louis Vuitton y Cartier, con locales de McDonald's y Quick, su archienemigo local.
Señales claras que, a pesar de los sobrados consejos, no fueron atendidas. Y como resultado, ahora la cuestión es todavía más grave.
EL PRECIO DEL GLAMOUR. Ya no se trata de cines o pequeños comercios, que en forzado destierro partieron hacia lugares más económicos de París. La debacle también arrastró en febrero al cierre de la cadena americana de hamburguesas Planet Hollywood. Pero lo más curioso es que está a punto de hacer lo propio con el mismísimo McDonald's. De hecho, la cadena acaba de demandar a su arrendador por haberle duplicado el alquiler en los últimos cinco años. Razones no le faltan: el gigante de los combos abona en promedio 7.364 euros por metro cuadrado de su local, ubicado en el 138 de la avenida.
Siguiendo con las empresas que irrumpieron en la principal avenida de la capital de Francia, Gap, aún no definió su permanencia en la avenida, en tanto que Adidas y Disney resolvieron renovar sus contratos en Les Champs-Elysées.
Y como si todo esto fuera poco, la consultora Cushman & Wakefield refleja crudamente que, en términos de alquiler por metro cuadrado, sólo la Quinta Avenida de Nueva York –con un promedio de 11.983 euros– y Causeway Bay en Hong Kong –con unos 9.688 euros– resultan más caras que Les Champs-Elysées. Según la consultora turística parisina Thed International, algunos propietarios –como las aseguradoras Axa y Assicurazioni Generali– cobran alrededor de 10.000 euros al año.
Pero todavía más negro parece ser el futuro. De hecho, Thierry Bonniol, supervisor de la inmobiliaria Atisreal, con sede en París, asegura que como la demanda sigue aumentando, los alquileres continuarán subiendo. "Es una avenida muy cotizada, por el número de turistas que la visitan". Se estima que entre 80 y 120 millones de personas recorren la avenida por año.
En definitiva, lejos de su tradicional variedad, los Campos Elíseos terrenales se están transformando en un monopolio del lujo. Un espacio cada vez más reservado a restaurantes y tiendas de alta gama, y para grandes cadenas con escaso glamour o sin él. De hecho, el 40% ya es de marcas textiles.
Se está lejos de encontrar una solución al problema puntual de los alquileres. De allí que los comercios, en especial aquellos que le confirieron a la avenida el prestigioso perfil de "símbolo de Francia", viven su propio infierno en la tierra. Y esto es, justamente, la peor parte de lo que reza el mito griego.