Sus oficinas, ubicadas en la exclusiva torre Four Seasons de Brickell Avenue de Miami, tienen un ventanal con una espectacular vista a las cristalinas aguas de Biscayne Bay. Cualquiera podría pensar que esa imagen fue la que actuó como musa inspiradora para el flamante negocio. Pero en realidad, la oportunidad pesó más que el paisaje, un estilo que parece ser una marca asociada al apellido. La familia Bush, encabezada por John Ellis "Jeb" Bush –ex gobernador de Florida y hermano del actual presidente de Estados Unidos, George W. Bush–, puso un pie en la Argentina para producir agua potable premium y proteínas de pollo para exportación. Pero el clan no vino solo: el desembarco se hizo con socios como el empresario Ronald Krongold, George Soros y la acaudalada familia cubano-norteamericana Fanjul, dueña del imperio azucarero Santo Domingo, entre otros negocios globales.
Uno de estos detalles tratados fue el emprendimiento que tienen en Baradero. En esta localidad de la provincia de Buenos Aires ya iniciaron una prueba piloto de saneamiento de aguas contaminadas. Instalaron, con el permiso municipal correspondiente, una especie de silo repleto de plumas de pollo en la orilla del río Arrecifes. Este almohadón con forma de salchicha absorbe más del 95% de las sustancias contaminantes de la superficie de esas aguas. Para limpiar el interior se usarán las maquinarias importadas, capaces de absorber los contaminantes de las diferentes capas de los ríos, lagunas, etc. Las plumas de pollo, que antes se tiraban, ahora tienen un valor comercial alto al ser utilizadas como filtros de contaminantes de agua.
PROTEÍNAS. A nivel mundial, las proteínas para elaborar alimentos son un bien que ya se está considerando escaso. Con la mira puesta en abastecer las necesidades nutricionales de la población china, este grupo creó la sociedad Protein+Plus, dedicada a exportación de proteínas de pollo, pescado y soja a China, Japón, el sur de Asia y parte de Rusia. En un primer momento, Bush y sus socios se acercaron a la localidad cordobesa de Río Cuarto, donde Carlos Miguens y Joaquín De Grazia poseen un criadero de pollos modelo dedicado a la exportación. Ambos grupos mantienen conversaciones para que los locales aporten el know how del negocio, ya que pretenden reproducir ese criadero en Chile para tener salida directa al Pacífico y para no estar sometidos a los vaivenes del gobierno argentino en materia de retenciones a las exportaciones. El proyecto, que consiste en montar un criadero de pollos de avanzada en un predio de al menos 2.000 hectáreas en el sur de Chile, demandará una inversión de u$s 120 millones que planean recuperar al tercer año y tendrá una rentabilidad anual de 21%, según precisaron fuentes de la compañía. Si bien todo está en proceso, los hermanos Bush (a trevés de Jeb) y sus partners ya firmaron contratos a futuro con China para enviarles el 60% de las proteínas y derivados producidos. El mercado chino es la panacea para los exportadores de productos saludables, ya que según cifras que maneja el Banco Mundial, las muertes por contaminación en ese país se dispararon de 700 mil personas a 1,3 millones anuales sólo en áreas metropolitanas. Mientras la carne y los huevos se usarán para obtener proteínas y gelatinas, las plumas serán enviadas a la Argentina para armar los filtros de contaminantes de aguas. Como se ve, se trata de un negocio sin desperdicios. Y con este criterio es que los inversores también aprovechan al máximo los recursos extra que obtienen de sus activos. En las tierras que usarán como base de operaciones para extracción de agua, no aptas para agricultura ni ganadería, crece una especie de conífera (jatropha curcas) de la que se puede extraer un aceite ideal para fabricar biodiesel. La sociedad de los Bush estaría abasteciendo de esos pinitos a PDVSA, empresa que está interesada en el negocio de combustibles alternativos y estaría financiando el proyecto en la Universidad de Río Cuarto –donde el 5 de diciembre se produjo una explosión– con el objeto de poder exportar a Japón. Las oficinas locales de H2O+Sur y Protein+Plus funcionarán en principio dentro de un hotel cinco estrellas de Buenos Aires. Esto es habitual en la operatoria del grupo: de hecho, los Bush, junto a sus socios y un puñado de inversionistas israelíes, tienen sus oficinas en el piso 34 del Hotel Four Seasons de Florida, Estados Unidos. En ese lugar se gestionan distintos negocios, como la empresa de armamentos Corner Shot, bancos, financieras, constructoras, inversiones mineras y, ahora, agua y proteínas producidas en la Argentina. Los Krongold y los Bush viajarán a Israel a festejar juntos la Navidad. A la hora del brindis seguramente levantarán sus copas también por sus negocios en la Argentina. Negocios que les permiten maximizar los recursos, con costos bajos, alta rentabilidad y –como si fuera un designio de la herencia política de la familia del presidente norteamericano– con una estrategia a futuro que no deja de lado el juego geopolítico global.