El flamante rector del Carlos Pellegrini, escuela de orientación contable de la UBA, habla de su polémica y demorada designación y del perfil educativo que tendrá la institución. Las medidas que piensa implementar para evaluar la situación de la escuela. La "mala prensa" que tienen los contadores.
Por
Sebastián Catalano
El otro día vino un grupito de quinto año a saludarme y, medio en broma, medio en serio, me dijeron: ‘Estaba buena la toma, era divertida’. Y, de paso, me pidieron que suspenda la prueba integradora. Los chicos piden y piden. Y está bien que lo hagan". El profesor Juan Carlos Viegas está tranquilo. Sentado por fin en su sillón de rector de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, este contador público de 64 años recorre su primeros días de gestión. Luego de la designación, el ahora titular de uno de los dos colegios secundarios que pertenecen a la Universidad de Buenos Aires y que tiene 2.550 alumnos tuvo que capear el repudio de un grupo de alumnos, padres y docentes, tres piquetes que lo dejaron en la puerta y sin poder ingresar a asumir su cargo y una toma de más de 20 días. Viegas, que hasta el momento era director de la Escuela de Posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, de la que también fue vicedecano, se defiende de quienes lo acusan de "mercantilista" y de "querer un Pellegrini con menos educación humanística y más técnica".
Fortuna: ¿La fuerte resistencia que se generó luego de su nombramiento y las concesiones que acordó para asumir no condicionan su gestión desde el comienzo?
Viegas: No. El acuerdo que firmamos todos los sectores de la escuela es un compromiso para que todo funcione correctamente y se sienten las bases del diálogo. Ya estamos trabajando en proyectos importantes, como la creación de un Consejo Resolutivo cuyo objetivo es que las decisiones que se planteen dentro de su ámbito sean de cumplimiento obligatorio por parte del rector.
Fortuna: ¿Pero este órgano no le quitará poder a su cargo?
Viegas: La mía será una gestión diferente, pero por eso no quiere decir que no sea enriquecedora. El debate por sobre la decisión autónoma de una persona no me parece que entorpezca las cosas. Para la gestión es mejor porque se avalan más las decisiones. Pero hay que definir bien los roles de cada integrante de ese Consejo: hay determinadas cosas que no pueden ser resueltas por los alumnos. Cosas que hacen al patrimonio de la escuela o que hagan a la resolución de su vida interna, por ejemplo.
Fortuna: Lo acusaron de "mercantilista" y de querer cambiar el perfil académico del Pellegrini. ¿Por qué fue tan traumática la transición?
Viegas: Pasó algo que forma parte de la cultura argentina: aquel que asume un determinado cargo tiene dificultades tremendas para dejar el sillón. Una cuota del problema tuvo que ver con la decisión de Leonardo Gak, ex rector, de seguir en su cargo luego de 14 años. Hace 4 años que la UBA estableció que sus rectores sólo iban a renovar su mandato una vez, y se acortó de 7 a 4 años. Hace 34 años que estoy vinculado a la UBA y viví todas las crisis. Por eso creí que todo se iba a arreglar con diálogo. La idea era aclararle a la gente que yo sólo había presentado un programa de trabajo, está claro que el proyecto educativo es mucho más profundo y que no se instala desde afuera como algo modelizado. El rector tiene que garantizar que no se modifique el contrato social que la institución tiene con los padres.
Fortuna: La gestión de Gak se enfocó a los contenidos humanísticos. ¿Usted llega para que el Pellegrini recupere su tradicional orientación contable?
Viegas: Se planteó que íbamos a cambiar el concepto de pensamiento crítico y que no íbamos a ser tan humanistas en la formación de los chicos. Y eso no fue nunca así. Los expertos aseguran que todas las carreras tienen que tratar temas humanísticos y éticos. Tenemos casos muy fuertes en los que la falta de compromiso con la ética hizo que muchos graduados no respetaran los preceptos de su propia profesión. Y la idea es tratar de que esas cosas no pasen más. Se decía que mi gestión iba a generar sólo técnicos de contabilidad. Pero eso es por un prejuicio sobre mi origen en Económicas: mi título de posgrado es Magister en Contabilidad internacional y algunos creían que yo venía a cambiar todo y decir "todos son contadores".
El acta compromiso que permitió la asunción de Viegas, además de la creación de un órgano colegiado con atribuciones resolutivas y la no modificación del proyecto educativo, detalla otras cuestiones relacionadas con concursos docentes, titularización, reglamentos de convivencia y hasta aspectos puntuales sobre servicios que se brindan en la escuela, como el bar y la fotocopiadora.
Fortuna: Más allá del compromiso firmado, ¿cómo ve el equilibrio entre los contenidos humanísticos y técnicos de la escuela en este momento?
Viegas: Voy a usar un término técnico: primero tengo que hacer un diagnóstico de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas, un FODA. Tengo buena información que habla de la excelencia del proyecto actual, pero igual vamos a indagar.
Fortuna: ¿Y su olfato docente qué le dice? ¿Cuál es el equilibrio?
Viegas: Lo técnico no está reñido con lo humanístico, pero hay que esperar y analizar. Esta es una organización compleja, no es lo mismo que una empresa. Hay muchos actores. Ahora tenemos que hacer un análisis interno. No para castigar a nadie, sino para trabajar sobre las debilidades y ver oportunidades. Esta escuela tiene una gran fortaleza: prepara dirigentes. Los chicos se forman con una cultura abierta y muy fuerte hacia lo que significa, a futuro, convertirse en un líder. Y no hay muchos secundarios que tengan estas características. Por eso lamento que hayamos discutido en los medios cosas que tendríamos que haber resuelto en casa. El Pellegrini no puede convertirse en Gran Hermano. Ocupamos muchas páginas en los medios y no debería haber sido así: cuanto menos exponemos a los chicos, mejor.
Fortuna: El acuerdo que firmó con alumnos y docentes luego de días de negociación y toma del edificio incluía un apéndice puntual sobre el bar y fotocopiadora. ¿No se trata de un tema menor dentro del conflicto como para incluirlo en el acta?
Viegas: Es un tema importante para los chicos porque es un servicio, por eso se puso. Pero es un gran problema que los que gestionen estos servicios sean los estudiantes, algo que pasaba en el último tiempo. Desde el punto de vista legal, es imposible que esto ocurra. Por un momento se habló de que nos hagamos cargo desde el rectorado de estos temas, que no son no menores, pero me exceden: no me veo comprando lechuga en el Mercado Central. El objetivo no es sacar dinero con esto.
Fortuna: Ya que habla de dinero e ingresos, ¿de cuánto es y cómo va a administrar el presupuesto de la escuela?
Viegas: No le voy a dar los número. Si bien son públicos, prefiero no darlos. La mayor parte del presupuesto está destinada al pago de sueldos docentes. Está previsto que el Consejo Resolutivo haga de supervisión administrativa. Como rector tendré que hacer balances regulares de los pocos recursos que tenemos para gastos de funcionamiento. El management de esto es académico: trato diario con los docentes y jefes de departamento. Además, claro, hay que mantener el canal de diálogo abierto con alumnos y padres.
Fortuna: Y con respecto a la UBA, ¿cómo están las finanzas de la Universidad?
Viegas: Mal. Tenemos muchos problemas de presupuesto. El rector Hallú hace esfuerzos permanentes para que funcione y, por suerte, la UBA tiene una gran fortaleza: mucha gente que es capaz de trabajar ad honorem o con sueldo muy bajo. No es justo, pero es así. Ojalá se diera en otros casos. El problema de la UBA es por su crecimiento. Los proyectos de otras universidades cercanas no pudieron lograr que merme la afluencia de alumnos.
Fortuna: Si, pero también se habla de la mala administración y hay acusaciones de corrupción…
Viegas: Es imprudente de mi parte opinar ahora. Pero los hechos son de dominio público y es cierto que hay que tratar de mejorar los controles de gestión.
Fortuna: Usted, como contador y formador de futuros contadores, representa un sector muy castigado. ¿Por qué muchas veces hay un manto de dudas sobre la actividad?
Viegas: El gremio ha sufrido mucho en todo el mundo. La caída de las grandes corporaciones, con estudios muy importantes comprometidos, generó muy mala prensa para la profesión. En el país también hay muchas situaciones de conflicto relacionadas con la transparencia que tendrían que abordarse desde el organismo profesional. Pero yo creo que estas entidades, en alguna medida, han debilitado los sistemas de control. Hoy, con la Ley Sarbanes-Oxley, parte de esa cultura se revé, pero el alcance es sólo con las empresas que cotizan en los mercados de valores. A los que trabajan con empresas más chicas es a las que hay que controlar más. Ese es el rol del organismo colegiado: dictar normas y plantear cuestiones éticas. Lo hacen, pero con controles débiles. Los fallos que se emiten no son tantos como deberían.