“Hay que aprovechar mientras dure el boom de la construcción”
El reconocido arquitecto argentino opina del auge de la construcción en la Argentina y el mundo. Dice que en las obras en altura es importante tener en cuenta la opinión de los vecinos del barrio. Elogia la devaluación de 2002 y detalla su nueva megaobra en Sevilla.
Por
Patricio Ballesteros Ledesma
Mundialmente famoso por sus rascacielos, César Pelli, vive y trabaja desde hace tres décadas en New Heaven (Connecticut), donde está la sede del estudio Pelli Clarke Pelli Architects. A pesar de tener obras en los cinco continentes, a sus 80 años lamenta no poder tener más proyectos en su país natal: "Nuestros costos no son competitivos con los de los estudios argentinos tras la devaluación", explica el arquitecto. Acto seguido aclara que "la devaluación fue una decisión inteligente" que le permitió al país competir fuerte en el exterior. De su última visita a la Argentina rescata "la vitalidad de la construcción en Buenos Aires" y es optimista con respecto al futuro: "Tiendo a pensar que el país está organizado, reestructurado y que esta prosperidad va a durar". Sobre las actuales restricciones a las nuevas torres en algunos barrios porteños, está de acuerdo "con la participación de los vecinos en la decisión".
Fortuna: Cuando estuvo en el país el año pasado, ¿qué impresión se llevó con el resurgimiento de la industria de la construcción?
Pelli: Es impresionante la vitalidad que se ve en Buenos Aires, con todas las obras en construcción y cómo se siente la prosperidad. Es tal la cantidad de turistas de la ciudad, que hasta me costó conseguir habitación en un hotel.
Fortuna: ¿No le gustaría participar de alguna manera de este proceso de crecimiento?
Pelli: La Argentina me encanta, y se la ve con mucha vitalidad. Me gustaría mucho tener más proyectos en otros lugares del país, como pretexto para volver más seguido. Mis contactos con la realidad de acá son muy a la distancia. Entiendo que este es un buen momento para los arquitectos en la Argentina, tienen mucho trabajo y cierto optimismo, pero también muchas preocupaciones.
Fortuna: ¿Una de esas preocupaciones puede ser que el actual boom de la construcción sea una burbuja a punto de explotar?
Pelli: Exactamente eso es lo que me parece que sienten algunos, pero todo el mundo está aprovechando el momento mientras dure. Y está bien que se haga eso. La Argentina ha tenido tantos momentos altos y bajos, y mi impresión es que muchos colegas se están preguntando cuándo les tocará un bajón nuevamente.
Fortuna: ¿Y usted cree que es una burbuja que en cualquier momento se desinfla?
Pelli: Yo no sé lo suficiente de economía a ese nivel como para saber si hay una burbuja, o si en la Argentina al fin se han puesto las cosas en orden. Como soy optimista y me gusta serlo, tiendo a pensar que el país se ha organizado, reestructurado y que esta prosperidad va a durar.
Fortuna: ¿Tiene ganas de encarar algún otro proyecto en Buenos Aires?
Pelli: Siempre hay ganas. Aunque para nuestro estudio de Estados Unidos, los costos nos ponen fuera de toda posibilidad de competir por nuestros aranceles.
Fortuna: ¿En comparación con el mercado internacional, los honorarios de los estudios locales están devaluados?
Pelli: Para hacer una obra nueva en Buenos Aires, o nuestros honorarios son demasiados altos o sino perdemos plata, y ninguna de las dos cosas son aceptables.
Fortuna: ¿Entonces no habrá nuevos Pelli aquí?
Pelli: Es posible volver al mercado argentino y sin dudas el momento se acerca, porque ahora es mucho más fácil de lo que era tres años atrás. Pero igual sigue siendo difícil para un arquitecto de Estados Unidos o de la Unión Europea trabajar en la Argentina. Los arquitectos locales pueden cobrar mucho menos que nosotros y aún así tener un ingreso razonable. Para nosotros todavía no se da esa ecuación. Desde la devaluación en la Argentina, no hay lugar para arquitectos extranjeros. Pero ojo que la devaluación fue una decisión muy inteligente, que le permitió al país levantarse y competir muy fuerte internacionalmente. Además, me parece muy bien que los arquitectos argentinos tengan esta oportunidad.
Fortuna: ¿Los costos fijos salariales son los que los sacan de competencia?
Pelli: Sí, ese es nuestro principal costo, porque todo lo que hacemos en nuestro estudio es pura mano de obra, y el costo de capital es ínfimo.
Fortuna: ¿De qué manera los afecta el contexto macroeconómico?
Pelli: Los arquitectos siempre estamos muy expuestos a los cambios económicos y financieros de un país. Si se viene una recesión, por ejemplo, nosotros somos los primeros en sonar y los últimos en levantarnos. Durante la recesión en Estados Unidos del ’91 al ’95, muchas firmas de arquitectos tuvieron que echar a la mayoría de sus empleados, y algunas cerraron .
Fortuna: ¿Y el presente como los trata?
Pelli: Todo lo contrario, ahora hay muchísimo trabajo y casi todos los estudios de arquitectos han crecido enormemente. Nosotros no, porque hace mucho tiempo tomamos la decisión de no crecer.
Fortuna: ¿Cómo es eso? ¿Una empresa como la suya no tiene en sus planes el crecimiento?
Pelli: Nuestra intención es encarar menos cantidad de proyectos con un presupuesto alto en cada uno, que hoy debe ser de u$s 100 millones en promedio, para poder mantener el tamaño ideal de la empresa que tenemos. De ese modo, yo puedo estar metido en todos los detalles de todas las obras del estudio.
Fortuna:¿Qué opina de las restricciones a las nuevas obras en altura en Buenos Aires, como en el barrio de Caballito?
Pelli: Para mí es muy importante que estas decisiones se tomen con la participación de los vecinos, porque el crecimiento en alto se puede hacer de una manera que sea aceptable para el vecindario.
Fortuna: ¿Cuál es el techo para el crecimiento hacia arriba en los proyectos?
Pelli: Es una pregunta que nadie sabe responder exactamente. En cuanto a la estructura, sería muy fácil construir un edificio de 300 o 400 pisos, lo que nadie sabe es cómo reaccionará la gente que tenga que usarlos.
Fortuna: ¿En qué sentido?
Pelli: Por ejemplo, si sus inquilinos se aguantarán el tiempo que implica subir y bajar hasta su lugar de trabajo, el tedioso traspaso de ascensores, e incluso el problema de los fuertes cambios de presión a esa altura, que implican una compresión y descompresión constante.
Fortuna: ¿Los costos son un problema adicional a medida que se crece en altura?
Pelli: Por supuesto. Porque según una vieja ley de costos, cada piso que uno agrega al diseño de un edificio no lo suma arriba sino por abajo, para que sostenga todo lo que tiene por encima. Y cada planta agrega un costo adicional a cada metro cuadrado de todo el edificio entero, por eso es que los edificios altos cuestan más y tienen que estar en un mercado cuya economía sea lo suficientemente fuerte como para alguien quiera invertir en ellos.
Fortuna: ¿Cuál es el mayor freno para las megatorres en este momento?
Pelli: A veces los proyectos se truncan por problemas financieros, en muchas oportunidades porque hay gente que tiene las ganas de hacerlos pero no tiene con qué, y en otros tantos casos porque al proponer un edificio altísimo buscan principalmente publicidad: a ver si aparece algún ángel que quiera poner el dinero y construirlo.
Fortuna: Con respecto a sus actuales proyectos, ¿existe cierta paranoia tras los atentados del 11-S?
Pelli: No, para nada, ese efecto ha sido principalmente en la prensa no en nuestros clientes. Lo que sí tuvo impacto indirecto fue que, al mismo tiempo del atentado a las Torres Gemelas, por la recesión se estaba construyendo muy poco y ese hecho contribuyó a acentuar la merma de proyectos.
GANADOR. Por estos días César Pelli se encuentra trabajando en una torre en la ciudad de Sevilla, sobre terrenos que se utilizaron en la exposición internacional en la década pasada, con un costo de construcción de u$s 177 millones y final de obra para el año 2010. Su estudio fue uno de los dos finalistas del concurso de proyectos del Ayuntamiento y finalmente ganó, no sólo por ser el más económico, sino por rentabilidad, eficiencia y diseño. De este modo Pelli suma otra obra monumental, cercana al símbolo de esa ciudad andaluza: la Giralda, que pondrá a todo el mundo a mirar para arriba.
Fortuna: ¿Por qué ha dicho que la altura era la decisión fundamental del proyecto de la torre en Sevilla?
Pelli: A todos los concursantes nos dieron una cierta cantidad de metros cuadrados, pero nosotros podíamos decidir si los usábamos todos en la torre o distribuirlos además en otros edificios más bajos. Y nuestro estudio prefirió esta última opción.
Fortuna: ¿Cuál fue el motivo?
Pelli: Como el solar que ellos tenían allí era muy grande, que sería de unas tres manzanas porteñas sin subdividir pero dispuestas de una cuadra de ancho por tres de largo, la torre se emplazará en una punta comunicando todo el predio con un puente muy importante. Y para el resto del terreno proponemos dos edificios bajos, que varían en altura de dos a cuatro pisos aunque son largos y ondulantes.
Fortuna: ¿Pero al distribuir la volumetría no perdió la posibilidad de hacer una torre más al estilo Pelli?
Pelli: Quizás sí, pero tiene una razón de peso. Sevilla es una ciudad muy antigua, que se ha preservado casi intacta por siglos, sin la inmensa cantidad de construcciones de otras zonas del mundo. Sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial, en cientos de ciudades se ha construido muy rápido y muy mal, pero no es el caso de Sevilla que aún se mantiene baja.
Fortuna: Por poco tiempo, porque ahora usted la va acercar al cielo...
Pelli: Sí, pero con respeto por el símbolo de Sevilla, el histórico edificio de la Giralda, el punto más alto de la ciudad con 108 metros de altura. Lo crítico era cómo se relaciona este nuevo hito en altura con el punto tradicional más alto de la ciudad porque nuestra torre tiene que ser más alta pero en forma delicada. Tiene que ser esbelta y hermosa, sin competir por lo llamativo con la Giralda.
Fortuna: En todo caso será el edificio más moderno de la ciudad...
Pelli: Sin duda, porque nuestra torre será el edificio que traerá a la Giralda al siglo XXI.