“Esta economía funciona con salarios bajos para exportar”
El director del Banco Ciudad es el economista principal de Mauricio Macri. Preside la fundación del candidato, a quien conoce desde que ingresó en el holding familiar como cadete. Cree que la Ciudad es mejor para demostrar gestión.
Néstor Grindetti es el principal referente económico y uno de los hombres más cercanos a Mauricio Macri. Sin embargo, hay dos cosas en las que ambos no coinciden del todo. La primera es política. Grindetti, director del Banco Ciudad y presidente de la Fundación Creer y Crecer –el organismo que delinea el proyecto político de Propuesta Republicana (PRO)– cree que antes de aspirar a la presidencia, Macri tiene que ser jefe de Gobierno porteño. La otra cuestión es futbolística. "Soy de Independiente y uno de los pocos que puede manifestarle a Mauricio mi profundo odio por Boca. Pero debo reconocer que suelo gritar los goles de Boca… a veces, nos conviene", confiesa. Fútbol al margen, este actuario de 51 años es la voz económica de Macri y el artífice de la estrategia del candidato, tanto en la ciudad como a nivel nacional. La relación entre ambos se remonta a 25 años atrás, cuando Grindetti comenzó a trabajar como cadete en el Grupo Macri. Le fue bien: llegó a ser controller de SIDECO, el holding que en los ´90 agrupaba a las empresas se servicios públicos y construcción de la familia.
Fortuna: ¿Se imagina jurando como ministro de Economía de Macri presidente?
Grindetti: No, el ministro tiene que tener una fuerte formación macroeconómica. Sí me veo como un ministro de Hacienda de la ciudad, por ejemplo.
Fortuna: Como asesor de PRO, ¿cuál es su visión de la situación económica actual que le transmite a Mauricio Macri?
Grindetti: Lo que yo veo es que desde lo económico se necesita una profunda reforma fiscal que tienda a un sistema más progresivo que no castigue al consumo.
Tiene que haber más incidencia del Impuesto a las Ganancias y a una reducción progresiva de las retenciones. También hay que modificar el régimen de coparticipación federal. El pecado mortal es no aprovechar este momento para dar un salto hacia adelante. En lugar de eso, se preocupan por mover personajes para ganar las elecciones.
Fortuna: Pero algo positivo podrá rescatar…
Grindetti: Estamos bien en términos macroeconómicos. Hay más trabajo y la actividad crece. La inflación está contenida –no tanto como dicen los números que Guillermo Moreno fabrica– y no estamos camino a la hiperinflación. Una cosa buena del Presidente es su obsesión por mantener el superávit fiscal.
Fortuna: En ese contexto, ¿qué se puede esperar de la economía en este año electoral?
Grindetti: Habrá más subsidios, sin dudas. Como Kirchner mira las variables macroeconómicas desde el punto de vista político, en lugar de hacerlo desde la economía, va a haber más subsidios a los transportes para contener tarifas y más obra pública. La curva de gastos subirá y la de ingresos no tanto.
Fortuna: ¿Continuarán los acuerdos de precios?
Grindetti: Sí, lamentablemente. Si bien el control de precios parece bueno para la gente, no se le puede decir al señor que fabrica dulce de leche que tenga costos que superen el precio de venta. O se funde o vende en negro. Además, no se consiguen las mercaderías con precios fijos. Le cambian la etiqueta y dicen que le aumentan la calidad. Se controlan productos que no se venden.
Fortuna: El Gobierno hace un esfuerzo para mantener el tipo de cambio alto. ¿Es una estrategia que se sustenta en el tiempo?
Grindetti: Sí, pero con un plan que la trascienda. Si se quiere exportar hay que tener un dólar alto, pero hay que sostenerlo con superávit fiscal y no con emisión monetaria.
Fortuna: El dólar sobrevaluado deteriora el poder adquisitivo de los sueldos. Por otro lado, la inflación y el crecimiento económico por las exportaciones y por el consumo interno moviliza a los gremios a pedir mayores aumentos de salario. ¿Este frente de tormenta será difícil de resolver?
Grindetti: Los salarios están retrasados, pero no hay que olvidarse que esta política económica funciona con salarios bajos, en términos reales, para poder exportar. La negociación tiene que ser por sectores y el Gobierno tiene que dejar de meterse poniendo pisos y techos a las negociaciones.
Fortuna: Pero la relación entre Kirchner y el sector empresarial parece ser buena…
Grindetti: Escucho a los empresarios hablar tan bien del Presidente que pareciera que no hay problemas. El presidente de la UIA habla bien del control del precios. Son las cosas insólitas de la Argentina. La ONU hizo un informe que analiza a 126 países en cuestiones institucionales. La Argentina figura en el puesto 121. Ningún país puede funcionar sin normas de convivencia.
Fortuna: Dos de los ejes centrales del plan de PRO son distribución del ingreso y la crisis energética. ¿Cómo ve esas variables en la era K?
Grindetti: No hay crisis energéticas porque se alinearon los planetas. Los días que hizo mucho calor hubo cortes que no registraron los medios, las plantas producen menos y aumentó la venta de equipos electrógenos. La energía es un corset para el crecimiento y no va a haber respuestas en el costo plazo.
Fortuna: ¿Y en el tema distribución del ingreso?
Grindetti: La redistribución es un deber de los dirigentes. No se puede aumentar los salarios nominales y que la inflación los alcance en tres meses. Así no se redistribuye, sí con una reforma fiscal progresiva.
Fortuna: ¿La reciente propuesta de reforma previsional va a afectar a las AFJP?
Grindetti: Está bien que haya libertad de elección, pero esta reforma tiene motivos electoralistas y recaudatorios. Yo desconfío del manejo que pueda hacer el Estado de las pensiones, por eso me quedo en el sistema privado. Espero que más allá de actuar para los medios, hayan hecho las cuentas y no se produzcan desequilibrios. A las AFJP se les va a achicar le negocio, pero no van a quebrar.
Fortuna: El presupuesto de la ciudad tuvo tantas idas y vueltas que el resultado final no se entiende si es positivo o no. ¿Cómo están las finanzas de la Capital Federal?
Grindetti: El presupuesto está equilibrado en cero, pero tiene poca inversión en obras publicas. Igual, el problema de la Ciudad comienza recién en junio. Si suponemos un aumento de sueldos del 15%, serán $ 750 millones de más que no están previstos. Tendrán que aumentar los impuestos o endeudarse. Endeudarse para gasto corriente es una barbaridad porque lo pagan las generaciones futuras. En realidad, Telerman está demorando el aumento del Impuesto Inmobiliario para después de las elecciones.
Fortuna: En este escenario, ¿la performance del Banco Ciudad se ve afectada?
Grindetti: Al banco le va muy bien, es uno de los más sólidos de plaza. Tiene un fondeo interesante gracias a depósitos judiciales y creció mucho en créditos hipotecarios. Pero le falta competitividad en términos de eficiencia contra los privados. El año pasado crecimos con la banca corporativa y créditos y 2007 queremos que sea el año de las PyMEs.
Fortuna: Telerman quiere que el Banco pague dividendos al presupuesto de la ciudad. ¿Qué opinan en el Directorio?
Grindetti: El Banco no es una S.A. sino un organismo descentralizado con una carta orgánica que prohíbe distribuir dividendos. En mi opinión, lo que estaría haciendo el gobierno de la ciudad con esto es una reducción de capital. Yo podría aprobarla si ese dinero va a un fondo fiduciario para obras y no para gasto corriente. Cuando Telerman pida esos fondos, veremos qué pasa. Del macrismo, en el Directorio, somos dos de ocho y las posibilidades de ganar una votación son bajas.
Fortuna: ¿Cómo le fue al Banco con los créditos hipotecarios del Gobierno?
Grindetti: No dimos uno solo.
Fortuna: ¿Ninguno?
Grindetti: No. Y el sistema financiero en general, salvo algún caso en el Nación, tampoco. Pusieron un titular grande en los medios, algunos miles de personas fueron a pedirlos (sin resultados) y como los que no van son muchos más, creen que el sistema de la vivienda está resuelto. En vez de hacer las casas a las patadas, nosotros ideamos un sistema de ahorro y préstamo. Se hace un plazo fijo y se deposita una suma fija mensual durante un año. Ese cumplimiento permite inferir que el cliente tiene capacidad de pago y no hace falta que demuestre ingresos. En 15 días, colocamos 600 de estos créditos que se entregarán dentro de un año. En la Argentina, o sube el salario o baja el precio de las viviendas. Eso no se arregla con crédito. Alguien que paga $ 500 de alquiler necesita, para tener una cuota similar, una baja de la tasa del 9% al 4,5%. No estoy de acuerdo, pero hubieran destinado $ 300 millones para subsidiar tasas y listo.
Fortuna: Hablemos de política. ¿Al final, Macri va a ser candidato a Presidente?
Grindetti: Esa es la pregunta del millón, pero hoy no tengo respuesta. Mauricio está decidido a trabajar para ser Presidente y siente que puede serlo. Por otra parte, es una realidad que hace seis años nos preparamos para gobernar la Ciudad. Dentro del partido hay quienes creen que primero tiene que ser jefe de Gobierno. La decisión no demorará más allá de principios de marzo.
Fortuna: ¿Usted dónde lo prefiere, en Capital o en la Casa Rosada?
Grindetti: Siempre pensé que teníamos que ir por la ciudad porque ahí podemos mostrar gestión.
Fortuna: ¿Y en la Nación no pueden?
Grindetti: Sí, seguro que podemos, pero estamos tan preparados para la Ciudad, lo deseamos tanto, que queremos salir a jugar el partido ya. Pero me pasa como a Mauricio: hay días que digo "qué bueno, ganamos la ciudad seguro", y otros en los que estoy convencido de que tenemos una oportunidad que no podemos dejar escapar y que, además, la ciudadanía parece reclamarnos.
Fortuna: Carrió denunció un pacto Macri-Kirchner para polarizar la oposición. ¿Qué opina?
Grindetti: Suena ridículo pensar que podemos acordar con Alberto Fernández. Es una típica de Lilita, alguien impecable desde lo institucional, pero a la que por momentos se le chispotea e inventa. Por eso nunca va a ser Presidente.